Hay cosas que no controlas… no puedo controlar mis latidos, no puedo conscientemente pedirle a mis células que regeneren mis cicatrices, no puedo borrar el sonido de lo que dije, ni puedo evitar las emociones que provocan las respuestas… no adivino el clima, ni el resultado del partido, ni las frases en las conversaciones… no controlo ningún aspecto de la vida, del universo, del tiempo… solo soy dueño de mi respiración, de mis sueños, de la sensación de los dedos en el teclado en este momento… soy dueño de la decisión de no decir algo que duela o de buscar lo que deseo, sin consecuencias… no controlo nada, solo vivo, solo acepto que cada cosa es un momento, un recuerdo que se graba lento, a veces con sonrisas, a veces con miedo, con dolor… todo es una experiencia… sentir, vibrar, dudar… estamos porque es una oportunidad… y mientras dure la estancia, la decisión de sufrir o reír, es lo único que controlo…

