Se me ocurre reiniciar…
sentir que todo es nuevo, que después de un estornudo de muerte puedo remediar mis incertidumbres… que mi ansiedad, mis sin fin de historias enredadas, pueden quedarse en paz por un momento… que guarden silencio mis emociones, que no se descontrole el corazón, ni que me exijan nada mis manos… que no te extrañen mis poros, que no te busquen mis labios… sentir que debo regresar a los básicos, a comer, a dormir, a respirar, a empezar de cero… abrir los ojos y sonreír, porque veo… a disfrutar el olor de las fresas, el olor del café, de la tierra mojada… a sentir la suavidad del pasto, del
concreto bajo mis pies… el sonido de los pájaros, del viento brusco, del susurrar del árbol… se me ocurre deshacerme de las cadenas imaginarias de mis indecisiones y regresar a mi cerebro reptiliano, ese que solo se preocupa por la supervivencia…
Se me ocurre hacerlo, hoy, ahora mismo, para no seguir atorado en esta encrucijada de buscarte y seguir alimentando, lo complejo de mis días…
y seguir pensando…


