Deseo para ti un día bueno.
Uno de esos días en donde no te detengas en los hubieras, uno de esos días en el que solo respires, agradezcas la gélida mañana, el sol cuasi-tímido que apenas cobija esta mañana.
Deseo que ese respiro, llene de oxígeno tus pulmones. Que una bocanada te demuestre que estamos aquí, en este tiempo y que somos dichosos de vivir. Que pierdas la última idea dibujando las siluetas de las nubes, de los árboles, del viento. Que tu atención la tengan tus dedos, con ese calor que recorre esa taza de café que tienes en tus manos.
Te deseo un día, en el que solo agradezcas lo bueno que ha sucedido en tu vida; desde el abrazo más corto, hasta el beso más largo. Desde el detalle más pequeño, que te robó una sonrisa, hasta el alivio de una buena noticia, en tiempos aciagos.
De las fotos, las risas, los momentos… y aunque los caminos sean distintos, que sea fantástico recordar, haber sentido, haber amado intensamente, aunque fuese un breve instante… porque creo firmemente que eso somos, un pestañeo en la eternidad, un leve eco de existencia, pero lo suficientemente profundo, como para que las almas brillen, se alimenten de momentos y se graben emociones en la eternidad…
En el espacio donde estás, en este preciso momento, deseo que estés en el aquí y en el ahora… mañana puede ser, ayer pasó… hoy, es lo que importa.





